
Proceden de un clima mediterráneo con una marcada influencia atlántica, debido a la proximidad de los viñedos al mar.
Los tintos se elaboran a partir de castas nacionales como Touriga Nacional y Tinta Roriz, así como internacionales como Merlot y Syrah, y cuentan con varios meses de crianza en roble francés.
El blanco nace de las variedades Arinto, Cercial y Sauvignon Blanc.